ComPol #11 El spot del Partido Verde británico y el liderazgo narrativo de Zack Polanski
La política no es solo saber qué decir, sino decidir qué emoción hacer posible
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En un contexto de fatiga democrática, polarización y desencanto con los grandes partidos, el Partido Verde británico ha lanzado un spot que no parece un anuncio electoral tradicional. No enumera políticas. No promete medidas concretas. No confronta directamente a sus adversarios.
Hace algo más ambicioso: intenta reconstruir la idea de esperanza como experiencia política cotidiana.
El vídeo How We Make Hope Normal Again no es solo una pieza audiovisual.
Es un manifiesto comunicativo que sintetiza el proyecto político del nuevo liderazgo verde y, en particular, la figura de Zack Polanski, líder del Partido Verde de Inglaterra y Gales desde septiembre de 2025.
Esta newsletter analiza por qué este spot es relevante, qué dice sobre la transformación de la izquierda europea y qué lecciones ofrece para la comunicación política contemporánea.
Polanski: del ecologismo al “eco-populismo”
Zack Polanski no es un líder verde convencional. Define su proyecto como eco-populista, conectando crisis climática con desigualdad económica y coste de vida.
Desde su llegada al liderazgo del partido:
fue elegido con el 85 % de los votos en las primarias internas,
el partido superó los 100.000 afiliados, un crecimiento histórico,
el apoyo electoral en intención de voto y mediático de los Verdes se disparó, acercándose a a los laboristas y superando a los conservadores en afiliación.
Los analistas hablan incluso del “efecto Polanski”: un liderazgo carismático que ha ampliado el atractivo del partido más allá del ecologismo clásico hacia un discurso de justicia social, redistribución y dignidad material.
Su figura representa una mutación clave de la izquierda occidental:
menos tecnocracia, más emoción; menos políticas aisladas, más relato moral.
El spot: estética de lo cotidiano, política de lo posible
El spot del Partido Verde se aleja del formato electoral tradicional.
No hay líderes en atriles.
No hay gráficos ni cifras.
No hay promesas explícitas.
En su lugar, aparecen escenas ordinarias: barrios, conversaciones, gestos, silencios. La cámara no mira desde arriba: mira al nivel de la calle.
El mensaje no es programático, sino existencial:
La esperanza no es una utopía futura, sino algo que debe volver a ser normal.
Esta decisión estética es profundamente política. El spot no vende soluciones, vende una sensación de posibilidad colectiva.
En términos comunicativos, es un giro estratégico: la política ya no se presenta como gestión, sino como reconstrucción emocional del vínculo social.
Del “doom-loop” a la política de la esperanza
La narrativa del spot conecta con una tendencia más amplia. La vinculación de Polanski con otros líderes progresistas emergentes, como Zohran Mamdani en Estados Unidos es evidente. Nuevos liderazgos que buscan romper lo que se ha llamado la “política del bucle de catástrofe” (doom-loop politics): un discurso permanente de miedo, crisis y amenaza.
En lugar de competir en el terreno del miedo, el Partido Verde propone competir en el terreno de la esperanza. Pero no una esperanza ingenua.
Sino una esperanza estructurada políticamente.
Las claves comunicativas del spot
1) La emoción como infraestructura política
El spot no intenta convencer con argumentos, sino con identificación emocional. La idea central es simple: la política debe volver a ser un espacio donde imaginar un futuro compartido.
Esta estrategia conecta con una intuición clave: los votantes no abandonan la política por falta de información, sino por falta de sentido.
2) La reconfiguración del sujeto político
El spot no habla a “ciudadanos” abstractos. Habla a personas concretas que sienten precariedad, cansancio y frustración.
Polanski ha construido su liderazgo precisamente sobre esa conexión con el malestar social, articulando un discurso que vincula desigualdad económica, crisis climática y precariedad vital.
El Partido Verde deja de ser el partido de los árboles para convertirse en el partido de la vida cotidiana.
3) La política como relato moral
El spot introduce una dimensión moral explícita: no se trata solo de políticas mejores, sino de una política más justa. Este enfoque explica por qué Polanski ha logrado atraer a votantes desencantados con el Partido Laborista y posicionar a los Verdes como alternativa progresista real.
En comunicación política, esto es decisivo: cuando los grandes partidos gestionan, los emergentes narran.
4) Estética anti-institucional
La pieza renuncia a la iconografía clásica del poder: no hay banderas, ni parlamentos, ni líderes en primer plano.
Esta elección comunica algo muy concreto: la política no pertenece a las instituciones, sino a la gente.
Es una estética coherente con la estrategia de Polanski: construir una izquierda que no parezca establishment.
Lecciones para la comunicación política
El spot del Partido Verde británico ofrece al menos cinco aprendizajes clave:
La esperanza es un recurso político estratégico. No es un complemento del programa: es su condición de posibilidad.
El liderazgo se construye más por narrativa que por propuestas. Polanski no lidera por detalle técnico, sino por marco interpretativo.
La izquierda gana cuando conecta lo material con lo emocional. Coste de vida, clima y dignidad aparecen como parte del mismo relato.
La estética es ideología. La forma del mensaje comunica tanto como su contenido.
La política del futuro será menos técnica y más existencial. La pregunta ya no es “qué propones”, sino “qué mundo haces imaginable”.
Cuando la política vuelve a ser imaginable
El spot del Partido Verde británico no es solo una pieza audiovisual. Es una señal de época. En un sistema político dominado por la gestión, el miedo y la polarización, Polanski propone algo radical: volver a hablar de esperanza sin caer en la ingenuidad.
Su éxito (en afiliación, visibilidad y apoyo social) sugiere que el futuro de la comunicación política no estará en prometer más, sino en hacer creíble que otro mundo es posible. En ese sentido, el Partido Verde no está solo compitiendo por votos. Está compitiendo por el significado mismo de la política. Y eso es mucho más peligroso para los partidos tradicionales que cualquier programa electoral.


