¿Cuándo convocar las elecciones? Los tres relojes de Sánchez
El otoño de 2026, el marzo de 2027 o el verano siguiente. No hay una fecha buena y otras malas: hay tres apuestas distintas sobre qué moviliza al electorado progresista y qué lo agota
En política, la fecha no es un detalle administrativo: es la primera decisión estratégica de toda la campaña. Antes de que se escriba un solo eslogan, antes de que se cierre una sola lista, el presidente del Gobierno tiene en la mano una palanca que ningún rival le puede arrebatar y que condiciona todo lo demás. El artículo 115 de la Constitución le otorga la facultad exclusiva de disolver las Cortes. Convocar es, literalmente, elegir el terreno de juego.
El terreno importa más de lo que la conversación pública admite. Por ejemplo, un superdomingo de mayo con autonómicas y municipales —ya descartado por el propio presidente del Gobierno— moviliza a un electorado distinto al de unas generales en solitario en pleno agosto. La izquierda suele ganar cuando vota mucha gente y pierde con la abstención. Partiendo de esa premisa, la pregunta de cuándo convocar no es solo una cuestión de oportunidad táctica: es la que decide quién acude a las urnas.
El marco legal acota el tablero. Las últimas generales se celebraron el 23 de julio de 2023, lo que sitúa el límite máximo del mandato en el verano de 2027 —el cálculo más ajustado lo lleva hasta el 21 o 22 de agosto—. Entre hoy y ese límite hay tres ventanas reales, y solo tres. La primera, el otoño de 2026, un adelanto en toda regla. La segunda, el primer trimestre de 2027, con marzo como mes natural, antes del superdomingo autonómico y municipal del 30 de mayo. La tercera, el verano de 2027, ya agotada la legislatura, después de que las urnas regionales hayan hablado.
Ya defendí en estas páginas que el otoño de 2026 era una ventana real para reactivar el resorte de julio de 2023. No obstante, no es la única opción sobre la mesa. Toca medir las tres ventanas entre sí y preguntarse cuál le conviene de verdad al bloque progresista. Elegir mal la fecha no es perder un día: es perder la elección antes de empezarla.
A partir de aquí, el análisis completo de los tres escenarios —ventajas, riesgos y la variable que los decide— es contenido para suscriptores premium de InfoPolítica.




